sábado, 21 de septiembre de 2013

Robert Walser - Caminante sin Camino





«Así pues todo, todo, toda esta rica vida, los amables y sentenciosos colores, este encanto, esta alegría y este placer de vivir, todas estas humanas importancias, familia, amigo y amante, esta clara y tierna luz llena de bellas y divinas imágenes, las casas paternas y maternas y los dulces y suaves caminos perecerán un dia y morirán, el sol, la luna, los corazones y los ojos de los hombres.» Pensé largo tiempo en ello, y pedí perdón en silencio a las personas que quizá pude haber hecho daño.


Durante largo tiempo me sumí en inconcretos pensamientos, hasta que volvi a pensar en la muchacha, tan hermosa y llena de juvenil frescura, que tenia unos ojos tan dulces, buenos y puros... cómo hace cierto tiempo le pregunte algo, cómo bajo los ojos en la duda y en la incredulidad, y después, cómo dijo 'No'cuando le pregunté si creía en mi amor sincero, mi cariño, entrega y ternura. Las circunstancias le habían ordenado viajar, y partió. Quizá hubiera podido convencerla a tiempo de que tenia buenas intenciones, de que su querida persona me era importante, y de que por muchos hermosos motivos quería hacerla feliz, y con ello a mi mismo; pero no me esforcé más, y ella partió. ¿Para qué entonces las flores? «¿Recogía flores para depositarlas sobre mi desdicha?», me pregunté, y el ramo cayó de mis manos.



Me habia levantado para irme a casa; porque ya era tarde, y todo estaba oscuro.
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El Paseo, 1918




-Hace tanto tiempo que no me identificaba tanto con un texto, como me ha pasado con este que transcribo aqui, esta noche-