sábado, 21 de septiembre de 2013

Julio Ramon Ribeyro - Sólo para Soñadores






Hay algo alla arriba jugando con nuestros Signos



'...Pero a medida que avanzábamos, fuimos sintiendo una embriaguez que venia, más que del licor, del poderoso embrujo del desierto. Cada vez caminábamos más rapido, como absorbidos por una invisible fuerza y cada vez más separados, hasta que al fin empezamos a correr y nuestro grupo se dislocó. E y C desaparecieron por un lado y me encontre solo con J bajo la inmensidad de la cúpula celeste.


-Espera --le dije, antes que de desapareciera como los otros y atrapándola por la mano quedamos inmóviles escuchando el silencio.

¡Que maravillosa sensación! Sentir latir el corazón de J en mi mano y al unisono con nosotros las pulsaciones lejanisimas del mundo sideral. Ambos nos sentamos en la arena y luego nos tendimos de espaldas para observar asombrados el cielo. En la noche avanzada, los espacios que separaban estrellas, planetas y constelaciones, se iban poblando de más y más luminarias, tan pegadas unas a otras que formaban una mancha lechosa y al final el firmamento terminó por convertirse en una titilante bóveda de plata. Un cielo semejante no habia visto en las más altas meseta de los Andes, ni en las costas más secas de América o Africa del Norte. Ahora comprendía, solo ahora, por qué los antiguos habítantes de esas planicies, sin nubes, ni lluvias, tuvieron un contacto tan estrecho con los astros y aprendieron tantas cosas por esa ventana que se abria cada noche hacia los espacios infinitos. Astrónomos, adivinos, alfareros, tejedores, agricultores, pescadores, constructores de caminos, templos y ciudades, fueron educados durante siglos en la escuela del cosmos.

J y yo, cogidos siempre de la mano, estábamos fundidos en el desierto y la noche y confundidos con los cuerpos celestes que parpadeaban en el techo argentado, en un estado de beatitud que nos desencarnaba, y nos disolvía en la inmensidad del universo.'



La Casa en la Playa - Sólo para Fumadores