viernes, 28 de diciembre de 2007

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Julia Wong - Ella y el Agua

Poetisa Liberteña, precisamente proveniente de la calle Lima en Chepen, de la misma calle de donde han salido poetas como Isaac Goldemberg, llega con este hermoso poema Clases de Astronomia, extraido de Iguazú, poemario que aparece en el 2004 y que llego a mis manos gracias a mi esposa. Julia Wong estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Lima y de Letras y Ciencias Humanas en la Universidad Católica. Ha escrito los poemarios "Historia de una gorda", "Ladrón de codornices", "Los últimos blues de Buddha", é "Iguazú". Reside actualmente en Nueva York de donde salio "Ladrón de Codornices". Aqui me permito transcribir lo escrito en el reverso de la tapa de Iguazú:

"Aunque Julia Wong es hija de migrantes chinos el Perú, su historia natural y su pasión por las palabras va más allá de un encuentro genético y cultural entre dos mundos.
El paisaje, como a cualquier oriental, la llenó parte del vacio existencial que heredó de los silencios oportunos o no, del lenguaje paterno casi ausente.
Nada mejor que Iguazú para un poemario donde tambien un fotógrafo y una pintora ucranianos tienen cabida, para plasmar esa intensa visita.
Julia, Pavlo y Oksana se conocieron camino a Puerto Iguazú y congeniaron.

De aquel encuentro nació la intención de contar un poco sobre la belleza que pudieron contemplar durante tres dias de trabajo: Oksana se habia propuesto pintar una colección de acuarelas; Pavlo, salir del lugar común de la fotografia ya existente en Iguazú y Julia, recuperarse del robo de su unico manuscrito, una novela que le habia costado casi 13 años en escribir (mi esposa me conto que fue tambien razón el recuperarse de la separación que tuvo con su esposo).
Una entrega inusual, donde Julia juega escribiendo también en inglés y alemán, intentando ensanchar su universo de lectores y contarles el poder curativo del "Agua Grande".

El libro trae hermosas acuarelas (incluyendo su tapa) y fotografias que acompañan a cada uno de sus poemas, fruto de la amistad y colaboración con sus compañeros de viaje. Otros poemas que debo mencionar son "El y el Agua", "Walking Madero", "Arena y Dulce" todos con pinceladas de naturaleza, armonizan con los elementos que la contituyen: el Agua, el Aire, el Fuego, la Tierra. Mencionando frecuentemente al Universo, a las Estrellas, la Noche, jugando con la Fantasia, y retratando a la hermosa sierra peruana "...por un rio de esos que corren a Cajamarca y vuelven al mar como si nada hubiera pasado...", declara en "Tierra y Viento". Y la Tristeza: "Le dire que un beso suyo en medio de toda esa Agua ... hubiera sido profunda alegria..." (Despues del Iguazú). Un poemario que vale la pena conseguir tanto por su contenido, su calidad y originalidad, y por que no, tambien porque te podria convencer visitar ese hermoso y revelador confluyente de Agua llamado Iguazú.




Clases de Astronomía

No tengo ropa
Que ayude al Universo
A decorar mejor las vias celestes

La noche oscura ha cantado
que tu piel de pan
Es un viaje a mi corazón

Tus orejas son se
ñales
Tus pesta
ñas caminos
Al interior del silencio

Se trata de la patria, dices
Del paisaje efervescente
Como una huella quieta
Se trata de la única arena
Que convierte nuestros sueños
En dulzura transparente

No tengo nada para ayudarte
A ordenar los cielos

Pero tu vista es como un sable

Que maldice con fuego mi sendero
Busca el Otoño o la noche
Los demonios morir
án de sed
No tengo agua

Tampoco puedo cantar

Pero s
é a que hora
caen las estrellas...




sábado, 15 de diciembre de 2007

Einstürzende Neubauten - I Wish This Would Be Your Colour

Sabrina



Primer track del disco Silence is Sexy (2000) de esta excelente banda proveniente de Berlin.

It's not the red of the dying sun

The morning sheets' surprising stain
It's not the red of which we bleed...

It's not that red

It is as black as malevich's square
The cold furnace in which we stare
A high pitch on a future scale
It is a starless winter night's tale
It suits you well, it is a dead black...

It is that black...

I wish this would be your colour...

Your colour, I wish...



Rückgrat Raus - Extracción Vertebral


Skeletons Of Society (Et Cetera)



*Spinel Removal

domingo, 9 de diciembre de 2007

Elektrotwist - La Philosophie Dans Le Boudoir

Zero-Trick




A Real Good Reason




Atemlos




I Wonder What Their Next Move Will Be




A Real Good Reason to Die

Esta gema alemana viene gracias a Jörg Meyerink y Uwe Moellhusen, este ultimo dueño de un historial avallasador en casi todas las ramas de la escena plastica y audio-visual en Berlin: instalaciones de pintura, performance, trabajos con S-8-Film Video, músico, reciclador de materiales de distintas partes del mundo con fines artísticos, creador de instrumentos electroacústicos, videojokey, DJ. Trabaja con nuevos medios digitales, video y computadora, experimenta en el mundo de las imágenes: fotografía artística, transformación, Found-Footage-Material, series fotográficas, etc... en pocas palabras un caso de talento y super-eclecticismo... como el mismo diria: "Die Veränderung ist das Einzige was mich nicht verlässt“ (El cambio es lo único en mi que nunca va a cambiar). La dupla se une por el año 1996, año en el que sacan el single: Zero Trick (canción que esta incluida en el recopilatorio Pop 2000 de 1999, por el cual pude saber de la existencia de este ingenioso proyecto), y con la cual darian el inicio a su peculiar manera de revolver y agitar la musica.
Desconcertante es como este magnifico proyecto no haya tenido una mayor difusión para ganarse como merecieran una audiencia mas amplia, o inexplicable que no hayan llegado aún a los sentidos auditivos de ciertos "entendidos" de la musica de estas latitudes y de otras partes del orbe, manteniendolos asi (desafortunadamente) desconocidos e ignorados. Hasta la fecha La Philosophie Dans Le Boudoir es su unico trabajo de larga duración, dicho disco ha sido construido usando samples musicales o vocales (tomados de algunas peliculas) produciendo asi hermosas rarezas, este disco trae consigo excelentes temas como: I Wonder What Their Next Move, A Real Good Reason o la genial The Smurfer.

El tener unicamente un solo album hasta la fecha para esta dupla no ha sido una raz
ón para que su musica se haya estancado en el tiempo o quedado en el olvido, prueba de ello es que han logrado que casi la mayoria de los temas de este disco y otros nuevos singles (como es el caso de Atemlos en el disco Elektrojein) aparescan constantemente desde su aparición en distintos recopilatorios de jazz science, o el ser incluidos en discos tributos como el Michelangelo in Space a Charles Wilpe (artista plastico aleman de los 70's) o en soudtracks como el de la roadmovie Im Juli (excelente soundtrack), y esto ultimo gracias a su musica que acompaña perfectamente secuencias de atmosferas obscuras, abstractas, misteriosas, y decadentes, con la cual dan la extraña sensación de estar escuchando la banda sonora de una pelicula en blanco y negro, vieja y siniestra en el siglo 21 (si algún dia te tocara personalizar el soundtrack de alguna pelicula no olvides revisar y consultar este gran disco antes de dar por concluido tu busqueda, quiza esté la pieza clave que necesites). Dejemos pues ya de lado las palabras y disfrutemos de este super disco de hipnosis sonica, ambientes lugubres, trampas de jazz, rock 'n roll bass, twist-claps, surf guitars e imagenes black & white a cargo de Elektrotwist. Let's twist again!


La Philosophie Dans Le Boudoir01. Zero Trick (4:25)
02. A Real Good Reason (4:45)
03. The Invisible Striptease (4:20)
04. Fata Morgana Bar (6:36)
05. Nut Sundae (4:51)
06. Prostitution (4:13)
07. I Wonder What Their Next Move Will Be (4:08)
08. Trau Niemandem (5:42)
09. Strip For Murder (Blue Version) (6:23)
10. Eine Sünderin Gesteht (6:52)
11. La Règle Du Jeu (5:07)
12. The Smurfer (4:39)
13. Plan B (4:03)


Click aqui para bajar el disco

viernes, 7 de diciembre de 2007

Abraham Valdelomar - Finis Desolatrix Veritae (1888 - 1919)

El Conde de Lemos, como se hacia llamar este gran narrador peruano, nos hace entrega de uno de sus mejores relatos: Finis Desolatrix Veritae, tratado de la desilusión religiosa que bordea lo fantástico y lo bizarro. El hombre creyente, que se aferra a la ilusión de su fe, y el Redentor agnóstico, sufriendo la agonía de la realidad eterna, crean una atmosfera llena de tensiones y desengaños.


Finis Desolatrix Veritae

Cuando me incorporé tuve la sensación de haber sido animado por una corriente eléctrica. Mi esqueleto estaba intacto y podía mover los miembros sin dificultad, en el trágico paisaje. Sobre la estéril extensión nada acusaba a la vida. Todo lo que alguna vez fuera animado, todo lo que surgiera sobre la tierra por el raro soplo del germen, los edificios, los árboles, los hombres, las aguas, el ruido del mar, todo había concluido. Me encontraba sobre una yerma extensión despoblada. En el horizonte ilimitado y oscuro, nada se destacaba sobre el suelo. El Sol, como un foco enorme y amarillo, estaba inmóvil en el vasto confín, y ya sus rayos fríos no animaban la tierra. Enormes masas negras de nubes inmóviles encapotaban el cielo. A mi derredor había un gran hacinamiento de huesos y era dificultoso ver el suelo. De pronto sentí una vibración uniforme que agitaba todos los despojos. Como movidos por una corriente eléctrica intermitente, los huesos pugnaban por levantarse y volvían a caer sin movimiento, como desmayados. El tinte pálido del Sol, ya muerto, animaba cloróticamente aquella doliente visión.

Entonces vínome a la memoria, después de grandes esfuerzos, el pasado. Me parecía haber despertado de un sueño rápido. Hice recuerdos y coordiné lo siguiente: Yo estaba la última vez en mi lecho. Una luz pálida iluminaba mi alcoba y un amigo, mi médico, teníame el pulso, grave, sin pronunciar una palabra. De pronto entraron en mi habitación mi madre y mis hermanas. Sentí un cuchichear de voces, vi caras entristecidas, y a una palabra del médico, rompieron a sollozar. El médico hizo una seña. Ya no podía moverme; había perdido el dominio sobre mí mismo y los párpados caían sobre mis ojos, pesadamente. Pero mi conciencia estaba perfectamente clara. Oía aún los sollozos; sentí que alguien, mi madre, me abrazaba llorando; sentí que un Cristo de metal descansaba en mi pecho; una mano puso frente a mis labios un espejo, y después todo se desvaneció.

Yo debí ser sepultado, naturalmente en el cementerio de mi pueblo. El cementerio no distaba un kilómetro de la ciudad; nosotros poseíamos un mausoleo. ¿Por qué, pues, me encontraba yo en este desolado paraje, cuando el espíritu volvía a animar mi esqueleto en esta hora definitiva?

¿Quién podía haber trasladado mis restos a este extraño lugar? Por otra parte, ¿dónde estaban mis seres amados? ¿Por qué me encontraba yo solo en medio de tantos despojos? Una duda mortal y fría me lastimaba. Extendí la vista para buscar en la extensión gris algo tangible a qué poderme referir y vi lejos, muy lejos, sobre la enorme extensión de huesos, un esqueleto que como yo, se elevaba en aquel campo de desolación. Sobre la gran cantidad de huesos se incorporaban ya algunos esqueletos que trataban de ponerse en pie; pero volvían a caer sin ánimo sobre la tierra. Me encaminé con dificultad entre las óseas capas hacia el esqueleto. A mi paso cruzaban de repente, con velocidad, tibias, omóplatos y cráneos que iban a reunirse con sus cuerpos. Llegué donde el esqueleto que, solemne y grave, se erguía. Miraba con tristeza desgarradora aquella extensión y no se dio cuenta cuando yo, acercándome, me puse a su lado.

- ¿Quién sois, espíritu, y dónde estamos? -le dije.

No respondió.

- ¿Qué ha sucedido? ¿Qué extraña pesadilla es ésta? ¿Por qué me encuentro aquí? ¿Vos no podríais responderme? ¿Quién ha animado mis huesos? ¿Quién me ha dado de nuevo estos sentidos que me permiten razonar? ¿Por qué mi cuerpo ha venido a aparecer aquí? ¿Qué tiempo hace, decidme, que desaparecí de la vida? ¿Dónde están mis seres amados? ¿Es esto la tierra? ¿Es aquel el Sol? Habladme, por vuestros más caros recuerdos, dadme una luz que amortigüe esta duda cruel… ¿Estamos acaso en el infierno?...

El esqueleto no me respondía.

- ¡Decidme, por Dios, una palabra! ¿Qué tiempo hace que yo dejé de ser?... Yo era de un país joven, de un continente nuevo; cuando yo vivía, la vida era buena, los árboles alegraban el mundo, los ríos corrían desbordados, un soplo de actividad hacía evolucionar lo creado. ¿Dónde estamos?...

- En la tierra.

- Pero ¿y el tiempo?

- Ya no hay Tiempo.

- ¿Y el Espacio?

- Ya no hay espacio.

- ¿Y el Sol?

- Véle allí, que agoniza; ya está inmóvil.

- ¿Qué ha pasado por el mundo?

- Los siglos.

- ¿Estamos, pues, en el fin? ¿Hemos sido llamados por Dios?...

- ¡Quién sabe!

- ¿Vendrá ahora una manifestación divina, seremos destinados tal vez a otro planeta, a otra vida?...

- ¡Quién sabe!

- ¿Han pasado muchos siglos? ¿La humanidad ha vivido mucho tiempo? ¿Dónde está el progreso de los hombres? ¿Nada ha quedado, acaso, de todos los esfuerzos, de todas las preocupaciones; ha podido el tiempo destruir tantas cosas magníficas?

- ¡Quién sabe!

- ¡Habladme, por Dios! Dadme una luz, sacadme esta tortura o dejadme en la nada, pero no prolonguéis este estado de laceración. ¿Esta noche terminará? ¿Habrá una nueva aurora?

- ¡Quién sabe!

En la extensión desolada y sombría, algunos esqueletos comenzaron a moverse y a animarse. Caminaban lejos de nosotros, en diversas direcciones.

- ¿Vos sois acaso cristiano? ¿Conocisteis y amasteis a Cristo?

- Tú hablas de Cristo. ¿En tu tiempo aún se le conocía? ¿Eres tan viejo? Otras regiones se sucedieron en el mundo. Muchas vueltas dio la Humanidad. Hubo otros profetas, otros ideales, otras religiones, y tantas, que la Humanidad dudó un día que Cristo hubiera existido y que su religión hubiera tenido prosélitos.

- Eso es imposible. Cristo vive en el cielo. Cristo me salvará. Cristo está a la diestra de Dios, él era el Hijo de Dios, él velaba por la especie y por el Espíritu humano.

- ¡Quién sabe!

- Cristo, a la hora final del Universo, vendrá a buscar a sus hijos, intercederá por ellos ante Dios, les dará una mansión de bienaventuranzas…

- ¡Quién sabe!

- Allí nos reuniremos todos los que en vida nos amamos. Allí encontraremos a nuestros seres queridos. Allí el espíritu de los buenos tendrá una dulce consolación.

- ¡Quién sabe!

- Mi alma y mi cuerpo serán vueltos a la vida. Y mis amados serán vueltos a la vida y todo lo que fue volverá a ser.

- Tú no eres tú. Tú no fuiste tú. Tú no serás tú. Tu cuerpo venía de la tierra. Lo que fue un día en la vida tu sangre, había sido antes la vida latente de una serie de sustancias. Tu sangre vino del mineral que absorbe la planta y que dio el dulce fruto de nutrición a tu padre; en tu sangre había gases de la atmósfera que alimentaron los pulmones del que te engendró. En tu cerebro había neuronas que se componían de sustancias químicas y que se animaban al calor del Sol, al efluvio de los cuerpos compuestos, al estímulo de excitantes diversos. Todo tú, eras sacado de la naturaleza. Cuando volviste a la tierra, tus gases descompuestos ardieron en el fuego fatuo y se descompusieron en el aire; tus grasas alimentaron la tierra y dieron savia a los árboles del cementerio, de tu cerebro salieron gusanos, que dieron vida a las crisálidas, y un día las crisálidas levantaron sus finas alas en la limitada extensión del ataúd, en las sombras, y murieron, y también fueron nuevos gases que filtraron el zinc de tu caja. En tu cuerpo había aceites que penetraron en la madera y la pudrieron; en tus huesos había sales y sustancias que se descompusieron y se disgregaron y abonaron las raíces que los árboles buscaban. Un día nada quedó de tu cuerpo. Todo lo que formaba la armonía de tu ser, está hoy repartido. Una parte fue a convertirse en la madera de un mueble; otra parte, vegetal, fue a filtrarse en las neuronas de un hombre; los minerales sirvieron de componentes a una fortificación de guerra; algo de ti fue al espacio con otros elementos. Tú estás disgregado en la Naturaleza. Pero ya el sol no anima y la sustancia no vibra, y todo, todo, ha concluido definitivamente…

Ahora somos una vana imagen intangible; somos un recuerdo; pero toca tus miembros, busca tus huesos; no encontrarás nada, nada.

Y toqué mis miembros y nada era perceptible. Yo era una especie de efluvio, una idea, algo intangible, vago.

- Pero la humanidad no puede perecer así. Tenemos un fin. Yo soy creyente. Yo creo en Dios.

- Dios era lo que animaba el mundo y ya ves que no existe el mundo. ¿Dónde está, pues, Dios?

- Dios existe y es eterno. Él vendrá por sus hijos. Jesucristo me acompaña. Yo creo que él vendrá; él es la esperanza, el áncora de salvación del mundo. Él se sacrificó por los hombres…

- ¡Quién sabe!

- Él no puede abandonar a los suyos. Vamos a invocarle. Vamos en pos de él. Recemos. Recemos, por Dios, recemos; la oración nos acercará al Creador. Jesucristo oirá nuestras plegarias.

El esqueleto quedó un gran momento silencioso, con la calavera inclinada sobre el esternón, en desoladora actitud.

Yo comencé a rezar, espantado, contrito, poseído por un pavor trágico: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador del cielo y de tierra…

- No reces, es inútil.

- ¡Madre mía, madre mía! ¿Dónde estás? ¿Por qué no oyes mis clamores? ¿Por qué abandonas a tu hijo? ¿Dónde están tu espíritu, tu amor inmenso, tu abnegación y tu martirio? ¡Madre mía, madre mía! -gritaba yo desconsolado y mi voz se perdía sin eco en la extensión siniestra.

- ¡No llames, es inútil!

- Pero, ¿por qué esta tortura? ¿Por qué esta crueldad? ¿Por qué se me ha vuelto a la vida, por qué esta maldita razón? ...

- No protestes. ¡Es inútil!

Entonces yo me arrodillé a los pies de aquel raro esqueleto, y le dije sollozando, con toda la sinceridad de mi alma:

- Escuchadme: vamos en pos de Cristo. Invoquemos a Cristo; él es el único que puede salvamos; él no nos abandonará; recemos, señor, recemos; sed piadoso, sed creyente; tal vez por vuestra falta de fe, él no nos escucha. Aunemos nuestra plegaria; creed en Cristo. . .

Y él, con una tristeza infinita, con una desoladora melancolía, con un desencanto indescriptible, inclinó la apesadumbrada cabeza y me dijo estas palabras:

- Hermano mío, Cristo soy yo.

Los huesos se animaban, se animaban, y el sol iba oscureciéndose, fijo en el mismo punto del horizonte...


jueves, 6 de diciembre de 2007

Jesus Shuffled His Feets (Fotografia)



2:35





*Foto: W. Martin - Voller Ernst.
* Spacemen 3 - Taking Drugs To Make Music To Take Drugs To.

martes, 4 de diciembre de 2007

Liliana D´Albini - Dosifadul de Amapolas


Escritora argentina que nos llega con un relato corto: Los Fumadores, que aparece en su libro Los Sueños de la Almirna, aparte de ser escritora es tambien directora de teatro, coreografa, y bailarina clasica. Ha publicado otras obras como: Dosifadul de Amapolas (cuentos) con dos distinciones, El Coche de Estribos, Historia y Leyendas de los Puentes de Paris, el cual contiene fotos que ella ha tomado. Coreografias: Carmina Burana, Borodin, Antes del Circo, Dialogo con la Muerte, Poema para una Plaza, El Espejo las que han logrado exito en Sudamerica. Desempeño tambien el cargo de profesora en la Escuela Nacional Superior de Ballet de Perú.


Los Fumadores

Seguimos encerrados...

Casi no puedo ver la cara de mi compañero de mesa...

La nube de humo se espesa lentamente...

Estamos silenciosos, no hay nada que decir, tenemos solo intensiones de fumar indefinidamente. El numero increible de colillas que tapiza el suelo, se siente pero ya no se ven...

Nadie lagrimea, nos hemos hecho a la situacion, la humareda no molesta. El cafe esta lleno de fumadores, aqui no se admiten mas que fumadores.

Nos hemos encerrado para sentirnos mejor. Hay un deposito de cigarrillos, que aunque fumamos sin tregua, parece no acabarse jamas. Hay una mano amiga que nos nutre con verdadero empeño.

La nube de dias se ha espesado a tal punto de no poder saber si tengo aun un compañero de mesa; si, claro... tiene que estar ahi fumando como yo, como todos nosotros...

En pocas horas mas, nuestros cerebros no seran sino una nube y un sueño de puchos acabados. Ya no siento ruido, pareciera que hay cuerpos que mueren sentados.

Es hora de salir. Al pararme, me hundo dulcemente en una playa de arena finisima y muy tibia. Voy hasta la puerta con ese calor que llega hasta la rodilla. No hay nada tan bello para guardar los muertos como un dosifadulico mundo de humaredas y una espesa muralla de cenizas.

Y abro esa puerta.. Y el frio y la nieve me encuentran en una calle deshabitada. Mientras camino, pienso, organizo... una nueva reunion de humo y cenizas.



*Pintura de Jorge Llamos Gonzales (Cuba)