lunes, 6 de abril de 2009

Jaime Bayly - Talk Show



A menos de 24 horas de saber la sentencia que se dara en el juicio a uno de los personajes mas siniestro de la politica peruana, y que fuera tambien presidente de este pais por nada menos de 10 años, nuestro  "querido" y celebre: Alberto Fujimori; pues no queriamos quedarnos ajenos al tema y por eso publicamos este pequeño relato que hiciera Jaime Bayly años atras, donde se le ocurre juntar a toda esta fauna de la politica de los años '90s, en el programa de la no menos conocida Dra Bozzo, que no fue nada mas que el "mejor" invento de dicho gobierno para llenar de mugre televisiva y distraccion corrosiva a la gente, por medio de la bien dirigida y conservada: television peruana... aca los dejo con este pequeño relato lleno de humor y sarcasmo de lo que fue el post-fujimorismo.


La Caja Boba


3,2,1...¡en el aire! 

Tan pronto como se encienden los reflectores, el público estalla en aplausos y, acompañada de una alegre cortina musical, aparece la presentadora, quien sonríe extasiada y recibe una ovación.

Laura: ¡Bienvenidos a Laura en América! El tema de hoy: "ERES UNA RATA, POR QUÉ ME TRAICIONASTE". Recibamos con un fuerte aplauso al presidente Fujimori.

Rodeado de diez matones armados hasta los dientes, el presidente del Perú y comisario de Chaclacayo, Alberto Fujimori, ingresa al estudio. Se oyen aplausos y silbatinas en el público. Laura le da la mano. Fujimori toma asiento.

Laura: Señor presidente, es un honor tenerlo en el programa. Sabemos que se siente traicionado. Cuéntenos su caso por favor.
Fujimori (dejando un rifle semi automático en el piso, acomodándose el chaleco antibalas): Mire, doctora, la verdad que me he quedado solo. La única que me apoya es mi hija Keiko. Todos los demás me han traicionado. Cuando el barco se hunde, ¡saltan las ratas!

Murmullo de consternación en el público.

Laura: ¿A qué ratas se refiere, señor presidente?
Fujimori: Usted sabe, doctora. Usted misma lo ha elogiado muchas veces aquí en su programa y ha salido a comprar libros con él. Rostros de contrariedad e irritación en las tribunas. La anfitriona se incomoda también.
Laura: ¿Se está refiriendo a ese oscuro sujeto, a ese siniestro personaje, a ese hombre malvado llamado Vladimiro Montesinos, a quien gracias a Dios no conozco?
Fujimori: Efectivamente, doctora. Déjeme explicarle mi caso. Yo le di todo a ese señor. ¡Todo, doctora! Le di poder, le di fama, le di dinero. ¡Todo le di! Ese señor era como mi alma gemela. Nos entendíamos con una mirada nomás. ¿Y cómo me paga ese señor? Dándome la espalda, doctora. Traicionándome. No hay derecho, oiga. La verdad que me encuentro un poquito dolido...

El presidente se saca los anteojos y refriega con una mano sus ojos empañados. Es un conato de llanto que alcanza a reprimir a tiempo. El público se enternece.

Laura (palmoteándole una pierna): No llores, chino. ¿Te puedo tutear, no? Tranquilo, hombre. No te arrepientas de lo que le diste. Hay que saber dar sin esperar nada a cambio.
Fujimori: Sí, pues, doctora, pero igual duele tanta ingratitud. Yo lo he querido al doctor Montesinos como a un hermano menor. Y ahora no sé ni siquiera dónde anda. Desconozco su paredero, doctora. ¡Sólo quiero ubicarlo!

El presidente hace un esfuerzo redoblado para impedir anegarse en lágrimas. Sus matones moquean un poco. La presentadora, sin embargo, no pierde la compostura.

Laura: ¿Hace cuánto que no lo ves al que era tu alma gemela, tu hermano menor, el doctor Montesinos? ¿Hace cuánto que no paran juntos?
Fujimori: ¡Semanas, doctora! Desde que se destapó lo del video de Kouri y se fugó a Panamá.
Laura: ¿No lo has vuelto a ver?
Fujimori: ¡No, doctora! Y lo ando buscando por todos lados. Estoy asadazo con él porque regresó de Panamá sin avisarme y ni me ha llamado. Anda escondido y me quiere fregar. ¡Ya se olvidó de quién le dio de comer todos estos años! Si lo veo, por mi madre que lo agarro a combos.
Laura: ¿O sea que no sabes dónde está Montesinos?
Fujimori: Desconozco, doctora. Desconozco.
Laura: ¡Que pase!

Montesinos ingresa al estudio a paso desafiante. El público reacciona con asombro e incredulidad. Se oyen sonoras pifias. Fujimori lo contempla boquiabierto, con una expresión de pasmo y creciente indignación. Montesinos se acerca a él, fuerza una sonrisa, intenta darle la mano, pero el presidente no puede controlarse más, se pone de pie y se lanza sobre su ex asesor con intenciones de pegarle. Interviene entonces, con su habitual displicencia, la seguridad del programa.

Fujimori (gritando): ¡Traidor! ¡Desgraciado! ¡Sinvergüenza! ¡Te voy a romper la cara!
Montesinos (forcejeando con un obeso guardia del programa, acomodándose los lentes, evitando los golpes al aire del presidente): ¿Cuál es su problema, oiga? ¿Qué le pasa? ¡No me toque, carajo!
Laura: ¡Por favor, señores, un poco de orden, no se vayan a las manos!
Fujimori (sujetado por dos hombres de seguridad, que le impiden avanzar hacia Montesinos): ¡Eres una rata! ¡Me tracionaste!

Gritos de histeria en el público: ¡pégale, chino, dale duro! La anfitriona finge una cierto bochorno, pero en realidad no hace nada por sosegar los ánimos.

Montesinos (ahora gritando): ¡No me levante la voz, oiga, dictador! ¡Usted no tiene ninguna autoridad moral para venir a gritarme acá! ¡Usted, señor Fujimori, es un CUTRERO!

El presidente, que se había calmado un poco, reacciona con virulencia, se le va encima y logra darle un empujón. Montesinos tambalea y le hace un gesto obsceno. Los guardias de seguridad se interponen entre los dos.

Fujimori: ¡Más respeto, carajo! ¡Yo soy el presidente de la república y usted es un coimero de tránsfugas!
Montesinos (riéndose con sorna): ¿Presidente, usted? No me venga con vainas, oiga. Usted es un dictador y un títere de los militares. Y no me toque, ¡que le saco su video!

Un eco de pavor recorre el estudio. El presidente, asustado, retrocede.

Laura: ¡Ya, señores, cálmense! Todo se puede arreglar conversando. A golpes no se arregla nada.
Fujimori: Dígale a él, pues, doctora, que me quiere hacer un golpe. ¡El muy descarado! ¿Quién te dejó llenarte los bolsillos, dime? Toditos esos millones de dólares que tienes, ¿de dónde salieron? ¿O me vas a decir que no eres millonario?
Laurainterrumpiendo , gesticulando con violencia): Díganos, señor Montesinos: ¿es verdad que es usted millonario?
Montesinos: Soy millonario en amigos, doctora.
Fujimori estalla en una carcajada, que sus matones acompañan en coro.
Montesinos: No se rías, oiga, dictador, que ahorita le saco el pasaporte japonés...

La cámara hace una toma cerrada de una mujer del público que, espantada, se lleva las manos al rostro y hace un gesto de desolación.

Fujimori (apenas susurrando): Desgraciado. Le voy a decir a Olivera que saque los otros siete videos para que te embarre más.
Laura (mirando sus tarjetas): Señor Montesinos, ¿por qué traicionastes al presidente Fujimori?
Montesinos: Mire, doctora, yo no lo he traicionado, él me traicionó a mí... 
Fujimori (exaltado): ¡Mentiroso!
Montesinos: ...Yo le hice todo el trabajo sucio, me jugué entero con él, ya ahora este señor me niega, se hace el que no me conoce, se hace el loco. ¡Cómo si él no hubiera sabido las cosas que yo hacía! ¡Y ahora encima me persigue como si yo fuera un delincuente!
Fujimori: ¡Eso es lo que eres, un delincuente!
Keiko (desde el público): ¡Yo te dije, papi!
Montesinos (hablando por un celular): Huamán, mándale a Iberico el video del chino. ¿Me oyes? ¡No, no te he dicho que le serruches el brazo a nadie, huevón, sólo mándale el video!
Fujimori: ¡Chantajista! ¡Eso es lo que eres, un chantajista!
Montesinos: ¡Y usted un dictador!
Laura: Un poquito de orden, por favor, que esto se nos está yendo de las manos. ¡Qué pase el doctor Francisco Tudela!

El ex vicepresidente ingresa al estudio a paso lento, con gesto reflexivo, como si estuviera ensimismado en hondas cavilaciones jurídicas. Se niega a saludar a los panelistas. Toma asiento y cruza las piernas.

Laura: Señor presidente, ¿usted se siente traicionado por el doctor Tudela?
Fujimori: La verdad que sí, doctora. Yo lo metí en mi plancha, le prometí que sería mi sucesor, le di todo mi apoyo y ahora el doctor Tudela me da la espalda cuando las papas queman. Es una tremenda decepción. 

Se le quiebra la voz al presidente. Laura le toma la mano y le hace un guiño de solidaridad.

Tudela: Si me permite, doctora, yo no he traicionado al presidente. Soy su más ferviente admirador. Pero he renunciado por una cuestión de principios. No podía seguir tolerando este espectáculo grotesco.
Montesinos: De acuerdo con usted, doctor Tudela. Cuente conmigo si puedo darle una mano en cualquier cosita. Aquí le dejo mi tarjeta por si me necesita. Estamos a sus órdenes.
Fujimori: ¡Tránsfugas! ¡Todos me abandonan! ¡Yo los hice famosos y ahora me niegan!
Laura: ¡Que pase Absalón!

A ritmo de una technocumbia de Rossy War, y vistiendo unos jeans de su amigo Chiroque, hace su aparición el ex hombre fuerte del gobierno, Absalón Vásquez. Un sector de la tribuna, que él llevó en ómnibus fletados y alimentó con sabrosas empanadas, estalla en aplausos. Absalón bailotea y saluda con gran naturalidad.

Laura: Bienvenido al programa. El tema de hoy es: "ERES UNA RATA, POR QUÉ ME TRAICIONASTE". ¿Cuál es tu testimonio, amigo Absalón?
Absalón: Mire, doctora, yo no he traicionado a nadies, y menos al señor presidente Fujimori, que es mi amigo para toda la eternidad. Y quiero aclararle que no voy a ser candidato y que el próximo domingo estamos organizando con mi amigo Chiroque una pollada bailable en Villa El Salvador, que va a ser amenizada por el doctor Macera. Pero le repito aunque usted ni nadies me crea: ¡no voy a ser candidato!
Fujimori: ¡Cállate, Absalón! ¡Eres un judas, un traidor! ¡Ya me contó Martha Hildebrandt que le estás serruchando el piso y que estás haciendo tus plenitos secretos con tus congresistas! ¡Eres una rata!
Absalón: ¡Mentiras, señor presidente! ¡Esa señora es una chismosa, una intrigante!
Laura: ¡Que pase Martha Hildebrandt!

La presidenta del Congreso irrumpe en el escenario con paso marcial y rostro adusto. Sin dudarlo, se acerca a Absalón y le avienta una bofetada.

Laura: ¡Pégale, Martha! ¡Defiéndete! ¡Las mujeres estamos hartas de que nos maltraten estos desgraciados que son los hombres! ¡Todos son unos borrachos que violan a sus hijastras! ¡Pégale! ¡Bien hecho! Perdiendo la compostura, déjandose llevar por sus ideales feministas, la anfitriona también le tira una cachetada a Absalón, quien, a su vez, se levanta ofuscado y mira amenazante a la doctora Hildebrandt.
Absalón: ¡Vieja chismosa!
Martha Hildebrandt: ¡Cholo ignorante!
Montesinos: ¡Estoy contigo, Absalón! ¡Vamos, vecino!
Fujimori: ¡Traidores! ¡Me he quedado solo!
Tudela (melancólico): Esto es la anarquía decimonónica.
Laura: Bueno, ha sido todo por hoy. Nos vemos mañana. El tema de mañana:
"NADIE SABE QUIÉN SERÁ EL PRESIDENTE". ¡Cuídense! ¡Los quiero muchoooooooooo!


Actualizacion: Solo puedo decir una cosa:  QUE BUENO !!! :) 25 años !!!



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siniestro también fue García en su primer gobierno, lo peor de todo; nos dejó con hiperinflación, caos social (terrorismo y narcotráfico) y escasez de productos básicos (leche, pan, azúcar y energía eléctrica en complicidad con la subversión). Fujimori no fue un santo, pero nos liberó de todo lo mencionado, problemas que se veían complicados de solucionar. Ahora veo a muchos contentos con sus 25 años de sentencia, no soy fujimorista, soy un peruano agradecido y con buena memoria, cosa que a muchos les falta.

En el primer gobierno de García se exterminó a pueblos enteros en la serranía, porque se decía que habían terroristas infiltrados, donde también habían niños y ancianos, ¿ellos también podían ser terroristas?. Ahora en el segundo gobierno de García se eliminó a centenares de indígenas amazónicos, quienes sólo defendían sus derechos y con toda la razón del mundo. A Fujimori se le dió sentencia de 25 años de prisión por haber sido presidente durante las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, donde murieron no más de 30 personas, dicen que fue él quien ordenó dichos delitos, si la justicia lo dice, esperemos entonces que se diga lo mismo de García y que se le dé sentencia por 4 ó 5 veces más, por equivalencia en comparación de la cantidad de gente que murió en el gobierno de Fujimori. De lo contrario, se confirmará que la sentencia de Fujimori fue sólo una revancha antifujimorista del "respetable" magistrado como lo califica Ronald Gamarra, de quien ya sabemos su pasado oscuro al igual que San Martín y Guillén en el primer gobierno fujimorista.

mis.mile dijo...

esa foto no puede ser de fujimori, no era tan simpático...y perdón por el comentario, sólo estaba buscando y pasé por aquí...pero no, ese no es fujimori...está :D