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sábado, 15 de marzo de 2008

Desde mi escondite, detras de un muro... (Microrelato)


Desde mi escondite, detras de un muro, observo la casa del otro lado. Esta vacia. Desde aqui se vé la mesa. Hace más de un año que nadie cambia las flores. El mantel, de polvo, apenas coge la luz. Más años van a pasar para que vuelvan y la pinten de verde y cuelguen pajaros y loros en los pasadizos. Nunca aguanto la bulla de esos pajaros parlanchines, PAR-LAN-CHI-NES.


Leslei otra vez cruza la calle, mira a las esquinas, se coge el pelo y se muerde las uñas. Su sobrina acaba de darse cuenta y se acerca. ¿Tienes plata para regresar? le pregunta, pero la preocupación se le ha pegado tanto... que tiene que preguntarle otra vez.. ¿Tienes, yo te puedo dar? NO ME IMPORTA.

Escrito por: Leugim_Leugim
Lima - Peru

viernes, 2 de noviembre de 2007

Martín Adán (Lima, 1908-1984)


ESCRITO A CIEGAS

¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adonde voy?... Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
Y sensible volumen de ser mi humano
Que es un cuerpo y vocación
Sin embargo...
Entonces te diré de mi vida
Que no es más que una palabra más...
La toda tuya vida es como una ola:
Saber matar
Saber morir
Y no saber retener su caudal
Y no saber discurrir y volver a su principio,
Y no saber contenerse en su afán...
Si quieres saber de mi vida
Vete a mirar al Mar 

domingo, 14 de octubre de 2007

Cesar Vallejo (poesía embriagadora)


ESPERGESIA


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.


De "Los Heraldos Negros" (1918)