viernes, 21 de marzo de 2008

Dunas de Sal - Holt Webb



The Killing Moon
(Nouvelle Vague)





*Version Original de: Echo & the Bunnymen
Bande A Part
Francia

martes, 18 de marzo de 2008

El Todo



Estoy cansado. Demasiado, ya. ¿Será el Todo? ¿El inevitable Todo? ¿Él, quien siempre ha aporreado sobre mí gritando que es interminable, invariable e inevitable?... Claro, siempre es Él. Es monótona la convivencia consigo mismo. Hartante a veces y vacía muchas más. En andar corriendo tras un camino del que no se tiene conocimiento de su paradero o en buscar algún pequeño espacio del cual disponer para el descanso es que perdemos nuestro poco tiempo disponible. Y así ha ocurrido conmigo. Y, así, en casi todo, he buscado una razón para no ceder, para no dejarme vencer, para intentar ponerle freno a la estúpida vida que estoy viviendo. Pero –y siempre existirá un pero-, por una obvia y consecuente lógica, el Todo ha aparecido siempre en mi camino y se ha burlado de mí, y me ha gritado, y ha aporreado sobre mí, y ha repetido incesantemente, una y otra vez, que Él es inevitable, invariable e interminable.

Toda mi vida he odiado repetir esas palabras. El sólo pensarlas me remite directamente a Él. Aquí caben siempre las excusas, las grandes mentiras para uno mismo, los buenos pretextos, la autocompasión; todo aquello que, en realidad, no lo alejará de nosotros, pero, cuando menos, nos mantendrá ocupados en otra cosa por un buen rato...

He intentado escribir. Casi nunca con éxito. Siempre las mismas palabras. Los mismos dictados que han escrito todos alguna vez o que se han escrito siempre. No importa si fueran párrafos enteros o alguna línea suelta, obraba, yo, como una maquina fotocopiadora, mezclando las imágenes en blanco y negro con las imágenes a color, convirtiendo cada figura, cada imagen recortada, punto por punto, en renglón, en frase, en palabra, en letra muerta, sobre cualquier papel que cayese en mis manos, sobre cualquier espacio en blanco de libro, de cuaderno, de periódico viejo, de revista, de alguna hoja de propaganda de tienda; sobre cualquier lugar donde hallase vacío. Esperando, deseando, confiando que, Él, muriese también como ellas.

Sería iluso pensar que este pequeño sueño podría convertirse, alguna vez, en realidad. No es más que una minúscula mentira que debo inventarme a menudo para sentir un poco de libertad, para relajar brevemente mis músculos entumecidos por la estrechez de esta caja que Él me ha confiado. Lo real, lo absoluto, lo verdadero, es que nadie escapa al circulo donde esta atrapado. ¡Y cómo podría Él dejarme escapar si he sido yo, siempre, uno de sus más estúpidos e incondicionales actores! Ninguna farsa se sostiene sola por mucho tiempo.

Él, se divierte a su antojo ¡y a mis expensas! Juega con esa necesidad mía de encontrar abrigo; con esa debilidad mía de dar cariño y afecto. De esta forma ha conseguido convencerme de que soy yo quien se encajona y aparta, progresivamente, de cuanta libertad pudiese disponer y desear, de cuanto amor espero y ansío. Así me engullo y me consumo dentro suyo, inmensamente culpable, destruyendo siempre cualquier intento por cambiar el sentido del cómo se viene desarrollando mi vida.

Sin embargo, algo me ha enseñado esta prolongada estancia en su interior, algo que he aprendido, sea ya por necesidad o por vicio, pero que quizás sea el engaño más grande que he presenciado en mi vida: la farsa prefabricada y concebida por el Todo para hacernos pensar que no existe, entre Él y el Tiempo y el Dinero y el Destino una confabulación, según la cual, estos últimos, se encargarán de nosotros en el momento que seamos absolutamente vulnerables. Pareciera una política de ensañamiento la suya. Nunca entenderemos su proceso de administración de justicia.

Él, el Todo, se ha cuidado al establecer estrategias complejas y extremadamente difíciles de descubrir. Utilizando esas minúsculas partes suyas, accionadas en el momento preciso y ya establecido con anterioridad, nos hará caer el mundo encima, aun si no le fuera necesario, dependiendo sólo del humor en que se encuentre. Esto lo comprobé hace poco al fallecer un amigo. Cuando el Dolor, la Desesperación, la Frustración, y la falta de Dinero y de Tiempo, nos golpean, de una sola vez, y se nos echan encima, sin reparos ni misericordia, al frente de todos nuestros miedos: nos devoran, nos descalifican; no nos dejan pensar ni reaccionar. Sencillamente, nos cortan los hilos.

Sólo la Culpa es la más cercana a Él, el Todo. Sentada a su siniestra. Imperturbable. Es Ella quien tiene la misión más cruel de todos los ya mencionados en la farsa del Todo. Es Ella, la Culpa, quien entra al final de la historia, como ahora, para hacernos ver y palpar nuestra miseria, nuestra pequeñez, nuestra nulidad, esa realidad muda que no queremos aceptar pero que hace tiempo ya hemos comprobado. Ella arrastra consigo aquello que abandonamos, lo que dejamos olvidado, lo que no pudimos ni supimos hacer, aquello que dejamos inconcluso... Y es precisamente allí cuando Ella se nos descubre: inmensa, fría y triste. Observando serenamente. Aguardando, pacientemente, científicamente, a que demos inicio a nuestro proceso de expiación de faltas y errores cometidos y no cometidos, de penas abreviadas y ahorradas, de cuanto hicimos o dejamos de hacer en perjuicio nuestro o de otros, de aquello que hicimos al revés, aun de esas pequeñas estupideces que creíamos inocentes e inofensivas, las mentirillas blancas de alguna vez, las negras de todos los días, esas que nos salvan el pellejo, las que hunden, las que no nos dejan en paz, y, entonces, nos dejará pensar que allí terminó todo, nos permitirá respirar un poco y descansar... Pero será ese el momento justo en que, Ella, empezará a cerrar sus manos, muy despacio, en nuestro cuello desnudo, arrancándonos, lentamente, el poco aire que habíamos respirado, anulando nuestra voluntad, llenándonos de reproches, de recuerdos, de falsas expectativas, de promesas incumplidas. Aquí sentimos todo su peso, en su magnitud real y apocalíptica. Esa es la voluntad del Todo.

Parece imposible una coexistencia pacifica con Él. Los conflictos y contradicciones que siembra en nuestro camino nublan, aun más, nuestra pobre visión del mundo, alejándonos de cuanto pretendamos como cierto. A cada cual le ha reservado su propio infierno particular. Conoce bien nuestros puntos flacos y a partir de estos nos atormentará y nos aniquilará, con absoluta calma, pleno de goce, extasiado por ese grandioso pero invariable, inevitable e interminable espectáculo... Cerrando así su propio circulo. Su propio infierno.

¡Todo!... ¡Ni aun Tú escapas a tu propio plan! ¡Eres tan ruin y vulgar como nosotros! ¡Estás tan acabado como nosotros! ¿Y sabes por qué?: porque nos necesitas para existir... Porque sin nosotros eres sólo: Nada.

Escrito por: j.s.l.
Lima - Perú

sábado, 15 de marzo de 2008

Desde mi escondite, detras de un muro... (Microrelato)


Desde mi escondite, detras de un muro, observo la casa del otro lado. Esta vacia. Desde aqui se vé la mesa. Hace más de un año que nadie cambia las flores. El mantel, de polvo, apenas coge la luz. Más años van a pasar para que vuelvan y la pinten de verde y cuelguen pajaros y loros en los pasadizos. Nunca aguanto la bulla de esos pajaros parlanchines, PAR-LAN-CHI-NES.


Leslei otra vez cruza la calle, mira a las esquinas, se coge el pelo y se muerde las uñas. Su sobrina acaba de darse cuenta y se acerca. ¿Tienes plata para regresar? le pregunta, pero la preocupación se le ha pegado tanto... que tiene que preguntarle otra vez.. ¿Tienes, yo te puedo dar? NO ME IMPORTA.

Escrito por: Leugim_Leugim
Lima - Peru

viernes, 8 de febrero de 2008

Charles Baudelaire - Hablando en el Crepúsculo de la Noche

A la una de la mañana

¡Solo por fin! Ya no se oye más que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados. Por unas horas hemos de poseer el silencio, si no el reposo. ¡Por fin desapareció la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí sufriré!

¡Por fin! Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.

¡Vida horrible! ¡Ciudad horrible! Recapitulemos el día: ver a varios hombres de letras, uno de los cuales me preguntó si se puede ir a Rusia por vía de tierra -sin duda tomaba por isla a Rusia-; disputar generosamente con el director de una revista, que, a cada objeción, contestaba: «Este es el partido de los hombres honrados»; lo cual implica que los demás periódicos están redactados por bribones; saludar a unas veinte personas, quince de ellas desconocidas; repartir apretones de manos, en igual proporción, sin haber tomado la precaución de comprar unos guantes; subir, para matar el tiempo, durante un chaparrón, a casa de cierta corsetera, que me rogó que le dibujara un traje de Venustre; hacer la rosca al director de un teatro, para que, al despedirme, me diga: «Quizá lo acierte dirigiéndose a Z...; es, de todos mis autores, el más pesado, el más tonto y el más célebre; con él podría usted conseguir algo. Háblele, y allá veremos»; alabarme -¿por qué?- de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente algunas otras fechorías que llevó a cabo con gozo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un tunante cabal. ¡Uf! ¿Se acabó?

Descontento de todos, descontento de mí, quisiera rescatarme y cobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche. Almas de los que amé, almas de los que canté, fortalecedme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los vahos corruptores del mundo; y vos, Señor, Dios mío, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me prueben que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio...

miércoles, 6 de febrero de 2008

Jorge Drexler - Transoceanica

Transoceanica


Gibran Khalil Gibran - El Loco (1918)

EL MUNDO PERFECTO

Dios de las almas perdidas, tú que estás perdido entre los dioses, escúchame:

Vivo entre una raza de hombres perfecta, yo, el más imperfecto de los hombres. Yo, un caos humano, nebulosa de confusos elementos, deambulo entre mundos perfectamente acabados; entre pueblos que se rigen por leyes bien elaboradas y que obedecen un orden puro, cuyos pensamientos están catalogados, cuyos sueños son ordenados, y cuyas visiones están inscritas y registradas.

Sus virtudes, ¡oh Dios!, están medidas, sus pecados están bien calculados por su peso, y aun los
innumerables actos que suceden en el nebuloso crepúsculo de lo que no es pecado ni virtud están registrados y catalogados.

En este mundo, las noches y los días están convenientemente divididos en estaciones de conducta y están
gobernados por normas de impecable exactitud.

Comer, beber, dormir, cubrir la propia desnudez, y luego cansarse, todo a su debido tiempo.


Trabajar, jugar, cantar, bailar, y luego yacer tranquilo, cuando el reloj da la hora para ello.


Pensar esto, sentir aquello, y luego dejar de pensar y de sentir cuando cierta estrella se alza en el
horizonte.

Robar al vecino con una sonrisa, dar regalos con un gracioso ademán, elogiar prudentemente, acusar con
cautela, destruir un alma con una palabra, quemar un cuerpo con el aliento, y luego lavarse las manos, cuando se ha terminado el trabajo del día.

Amar según el orden establecido, entretenerse en lo mejor de uno mismo según cierta manera
prefabricada, rendir culto a los dioses con el debido decoro, intrigar y engañar a los demonios diestramente, y luego olvidarlo todo, como si la memoria hubiese muerto.

Imaginar con un motivo determinado; proyectar con consideración; ser feliz dulcemente; sufrir con
nobleza; y luego, vaciar la copa, de manera que mañana podamos llenarla otra vez.

Todas estas cosas, ¡oh Dios!¡, están concebidas con preclara visión, han nacido con un propósito firme,
se mantienen con esmero y exactitud, se gobiernan según las normas y la razón, y luego se asesinan y se entierran según el método prescrito. Y aun sus silenciosas tumbas que yacen dentro del alma humana, cada
una tiene su marca y su número.

Es un mundo perfecto; de maravillas; el más maduro fruto del jardín de Dios; el pensamiento rector del
universo.

Pero dime, ¡oh Dios!, ¿por qué tengo que estar allí, yo, semilla de pasión insatisfecha, loca tempestad que

no va en pos del oriente ni del occidente, aturdido fragmento de un planeta que pereció en las llamas?

¿Por qué estoy aquí, ¡oh Dios! de las almas perdidas? Dímelo tú, oh Dios, que te encuentras perdido entre los demás dioses...


viernes, 28 de diciembre de 2007

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Julia Wong - Ella y el Agua

Poetisa Liberteña, precisamente proveniente de la calle Lima en Chepen, de la misma calle de donde han salido poetas como Isaac Goldemberg, llega con este hermoso poema Clases de Astronomia, extraido de Iguazú, poemario que aparece en el 2004 y que llego a mis manos recientemente. Julia Wong estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Lima y de Letras y Ciencias Humanas en la Universidad Católica. Ha escrito los poemarios "Historia de una gorda", "Ladrón de codornices", "Los últimos blues de Buddha", é "Iguazú". Reside actualmente en Nueva York de donde salio "Ladrón de Codornices". Aqui me permito transcribir lo escrito en el reverso de la tapa de Iguazú:

"Aunque Julia Wong es hija de migrantes chinos el Perú, su historia natural y su pasión por las palabras va más allá de un encuentro genético y cultural entre dos mundos.
El paisaje, como a cualquier oriental, la llenó parte del vacio existencial que heredó de los silencios oportunos o no, del lenguaje paterno casi ausente.
Nada mejor que Iguazú para un poemario donde tambien un fotógrafo y una pintora ucranianos tienen cabida, para plasmar esa intensa visita.
Julia, Pavlo y Oksana se conocieron camino a Puerto Iguazú y congeniaron.

De aquel encuentro nació la intención de contar un poco sobre la belleza que pudieron contemplar durante tres dias de trabajo: Oksana se habia propuesto pintar una colección de acuarelas; Pavlo, salir del lugar común de la fotografia ya existente en Iguazú y Julia, recuperarse del robo de su unico manuscrito, una novela que le habia costado casi 13 años en escribir (mi esposa me conto que fue tambien razón el recuperarse de la separación que tuvo con su esposo).
Una entrega inusual, donde Julia juega escribiendo también en inglés y alemán, intentando ensanchar su universo de lectores y contarles el poder curativo del "Agua Grande".

El libro trae hermosas acuarelas (incluyendo su tapa) y fotografias que acompañan a cada uno de sus poemas, fruto de la amistad y colaboración con sus compañeros de viaje. Otros poemas que debo mencionar son "El y el Agua", "Walking Madero", "Arena y Dulce" todos con pinceladas de naturaleza, armonizan con los elementos que la contituyen: el Agua, el Aire, el Fuego, la Tierra. Mencionando frecuentemente al Universo, a las Estrellas, la Noche, jugando con la Fantasia, y retratando a la hermosa sierra peruana "...por un rio de esos que corren a Cajamarca y vuelven al mar como si nada hubiera pasado...", declara en "Tierra y Viento". Y la Tristeza: "Le dire que un beso suyo en medio de toda esa Agua ... hubiera sido profunda alegria..." (Despues del Iguazú). Un poemario que vale la pena conseguir tanto por su contenido, su calidad y originalidad, y por que no, tambien porque te podria convencer visitar ese hermoso y revelador confluyente de Agua llamado Iguazú.




Clases de Astronomía

No tengo ropa
Que ayude al Universo
A decorar mejor las vias celestes

La noche oscura ha cantado
que tu piel de pan
Es un viaje a mi corazón

Tus orejas son se
ñales
Tus pesta
ñas caminos
Al interior del silencio

Se trata de la patria, dices
Del paisaje efervescente
Como una huella quieta
Se trata de la única arena
Que convierte nuestros sueños
En dulzura transparente

No tengo nada para ayudarte
A ordenar los cielos

Pero tu vista es como un sable

Que maldice con fuego mi sendero
Busca el Otoño o la noche
Los demonios morir
án de sed
No tengo agua

Tampoco puedo cantar

Pero s
é a que hora
caen las estrellas...




sábado, 15 de diciembre de 2007

Einstürzende Neubauten - I Wish This Would Be Your Colour

Sabrina



Primer track del disco Silence is Sexy (2000) de esta excelente banda proveniente de Berlin.

It's not the red of the dying sun

The morning sheets' surprising stain
It's not the red of which we bleed...

It's not that red

It is as black as malevich's square
The cold furnace in which we stare
A high pitch on a future scale
It is a starless winter night's tale
It suits you well, it is a dead black...

It is that black...

I wish this would be your colour...

Your colour, I wish...



Rückgrat Raus - Extracción Vertebral


Skeletons Of Society (Et Cetera)



*Spinel Removal